Una duda muy frecuente a la hora de viajar a la ciudad eterna es ¿dónde alojarse en Roma?

La ciudad es un gran museo al aire libre y elegir una zona de Roma desde la que podamos ir a todos los lugares de interés, sin tener que pasarnos medio día en el transporte público, es esencial para aprovechar al máximo el viaje.

Pero también hay que valorar otros aspectos, como el precio del hotel o que en los alrededores dispongamos de todos los servicios que podamos necesitar durante nuestra estancia.

Alojarse a las afueras del centro histórico resultará más barato, pero perderemos tiempo y gastaremos más en transporte y, posiblemente, si decidimos cenar y pasar una noche agradable en Piazza Navona, no tendremos más remedio que volver en taxi al hotel.

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Muchos turistas suelen alojarse cerca de estación central de trenes y autobuses de Termini por comodidad. El tren llega directo desde el aeropuerto de Fiumicino y los hoteles de la zona no resultan excesivamente caros, aunque el lugar no es precisamente de los más bonitos de la ciudad.

Lo que la mayoría no saben es que desde ese mismo aeropuerto sale otro tren que te lleva a una de las zonas más encantadoras de la ciudad de Roma, el barrio del Trastevere. En sus calles adoquinadas se respira la auténtica vida romana, llenas de pequeñas tiendas y restaurantes escondidos donde degustar una pizza hecha en horno de piedra, o disfrutar tomando un capuccino en alguna de sus terracitas viendo pasar a sus gentes.

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Aquí encontrarás pequeños y confortables hoteles a un precio razonable y los famosos B&B (bed and breakfast) que incluyen el desayuno.

Desde el Trastevere puedes dar agradables paseos por sus calles que evocan una lejana época y acercarte en pocos minutos al Coliseo, a los Foros Imperiales o a la Fontana di Trevi cruzando el río por alguno de sus puentes de piedra.

Las noches son animadas y divertirse en alguno de sus bares musicales, mezclándose con los lugareños, es la mejor manera de terminar la jornada sintiendo que formas parte de la ciudad.

Los domingos por la mañana se monta el mercadillo más grande y antiguo de la ciudad en Porta Portese, donde puedes regatear por sus artículos y luego pasarte por la iglesia de Santa María in Trastevere del siglo III y admirar su belleza.

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Por supuesto no debes perderte una visita a la colina del Janículo, en el mismo Trastevere subiendo por Via Garibaldi, donde tendrás una de las vistas panorámicas de Roma más espectaculares.

Sus edificios son Patrimonio de la Humanidad y por el camino encontrarás la iglesia de San Pietro in Montorio, edificada en el lugar donde se crucificó a San Pablo.

Desde lo alto de la colina del Gianicolo, diariamente a las 12h, un cañón dispara salvas para que las iglesias de Roma hagan repicar sus campanas a la vez.

Visitar la ciudad eterna es una experiencia inolvidable que te cautivará, pero si además lo haces desde el Trastevere, desearás poder parar el tiempo.

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